niño-madre-padre
El conflicto básico de nuestra cultura europea patriarcal no es un conflicto competitivo del niño con el padre por el amor de la madre tal como la noción del Complejo de Edipo nos lleva a creer, ni la desarmonía intrínseca entre lo femenino y lo masculino supuesta en él y en las terapias que nos invitan a armonizar nuestro masculino y nuestro femenino.
La rabia del niño contra el padre connotada en la noción del Complejo de Edipo, es reactiva a su observación de las múltiples agresiones que su padre realiza contra su madre. El niño crece con esta rabia, negándola debido a que también es enseñado a amar al padre como la fuente de todo lo bueno, aunque cuando encuentre en su vida diaria que es tanto en el dominio practico como en el dominio emocional de la patriarcalidad paterna donde esta el origen de la continua negación de los fundamentos matristicos de su condición humana como un ser social bien integrado.
Maturana R. Humberto, 1994. Amor y Juego, fundamentos olvidados de lo humano